lunes, 9 de julio de 2012

El sentido común el menos de los comunes

Uno de los tantos aspectos positivos de poseer un perfil personal es que puedes publicar lo que te dé la gana, le guste o no a tus ‘seguidores’ o ‘amigos’.

Me explico: si no posees atípicas pretensiones, no atiendas, si no te apetece, a manuales de comportamiento. Porque el sentido común es un poderoso aliado: si te sigue el jefe, no hables sobre el curro; si te dedicas a la comunicación, abstente de opiniones políticas radicales o comentarios indecorosos; si no quieres que tu ex o acosador sepa dónde estás, no realices check-in público; si tu currículo es incierto, evita barnizar tu biografía, etc. Es decir, que tú estableces los límites de la exposición pública. El alcance de tus mensajes es potencialmente peligroso si desconoces o ignoras la necesidad de dichos límites.

Solo dos cosas son infinitas, el Universo y la estupidez humana… y no estoy seguro de lo primero, acentuó el genio de Einstein. Y ejemplo de ello, es que hemos participado en más de una ocasión en la feria de la carne¹ de los medios sociales: nos destripamos los unos a los otros como si ostentáramos alguna especie de autoridad moral sobre el resto. Tela marinera.
Es más, alguna vez parecemos imbéciles, así que nadie se libra de la crítica o la burla ajena, pero no justifica el ‘si no estás con nosotros, estás contra nosotros’, actitud muy extendida en los llamados ‘espacios de conversación’ de la Red -cuánta memez, con perdón.
En definitiva, que es innecesario que me extienda más sobre este tema, ya que todo se resume en un ejercicio de sentido común. No busquéis cinco pies al gato² (que no tres, aunque lo dijera Cervantes).

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1 comentarios:

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