lunes, 2 de septiembre de 2013

Actualidad y Salud, Cómo utilizar el preservativo

utilizar el preservativo
PEPIÑO Blanco, ese hombre que hubiese merecido fundar la Academia de Atenas, celebra que el Tribunal Supremo haya avalado una asignatura «que explica como se emplea un preservativo». La frase admite dos interpretaciones: una de indole jocosa; la otra, estremecedora. Jocosamente, podemos pensar que Pepiño Blanco cree indispensable que se explique en las escuelas como se emplea un preservativo, como se explica como se emplea el diccionario o antaño se explicaba como se empleaba el abaco, porque en tal aclaracion considere que se produce una transmision de conocimiento. Pero, ya que que emplear un condon es mas bien sencillito, hemos de concluir que, o bien Pepiño juzga que los estudiantes españoles tienen una inteligencia de mosquito, o bien proyecta su inteligencia de mosquito sobre los estudiantes españoles y resuelve que conviene que se les explique algo que a el le ha costado trabajos improbos comprender. A fin de cuentas, no es descabellado pensar que un hombre incapaz de pronunciar correctamente las palabras considere que aprender a calzarse un condon sea una tarea que exija un desgaste neuronal parangonable al que exigen los logaritmos neperianos o las voces perifrasticas latinas. Hasta aqui la interpretacion jocosa. Pepiño Blanco, que no paso de primero de Derecho (lo cual, a efectos academicos, es como dejarse arrollado el condon en la puntita), es hombre cuyas facultades intelectivas tal vez flojeen; y, como suele ocurrir con todos los hombres de su condicion, halla un inescrutable placer en corromper las facultades intelectivas del projimo. Como el bien del conocimiento es inalcanzable para el, ansia rencorosamente que los demas tampoco accedan a ese bien; ansia que los demas sean como el, y por ello aplaude una asignatura «que explica como se emplea un preservativo». Nada consuela tanto al hombre noble como verificar que esta rodeado de nobleza; y nada consuela tanto al hombre «corruto» como respirar una atmosfera de «corrucion». Pepiño Blanco, aunque no pasase de primero de Derecho, sabe que, para formar los caracteres, hay que crear primero un clima moral; y tambien para deformarlos. Sabe que la deformacion nata es mucho mas limitada de lo que algunos quisieran, ya que que los frenos sociales suelen cohibirla; de modo que lo que hay que realizar es remover esos frenos. O sea, hay que enseñar a los niños como si fuesen monos, para que en ellos toda vivencia emotiva desemboque en «conducta sexual». Para deformar Esta es la interpretacion estremecedora de sus palabras. La asignatura llamada socarronamente Educacion para la Ciudadania explica, segun nos ha revelado sin ambages Pepiño Blanco, «como se emplea un preservativo»; y contra eso, segun acaba de decidir el Tribunal Supremo, no cabe objecion de percepcion. Lo cual es tanto como decir que no cabe objetar objecion cierta a una educacion que dimite de su funcion originaria –la transmision de conocimiento– para convertirse en un corruptorio oficial. O que, en vuestra sociedad, la objecion de percepcion es una contradictio in terminis; pues de lo que se trata, precisamente, es de formar personas sin percepcion, esto es, de deformarlas. Cuando hablamos de «deformacion» ni siquiera entramos a calificar moralmente una asignatura «que enseña como se emplea un preservativo»; hablamos de «deformacion» porque educar como se emplea un preservativo no es transmision de conocimiento, sino imposicion de una moral determinada. Ingenieria social Aqui podria objetarse que siempre habra escuelas que, adaptando la asignatura llamada socarronamente Educacion para la Ciudadania a su propia ideario, eviten aclarar a sus estudiantes como se emplea un preservativo. Pero nadie en su saludable juicio admitiria que una escuela pudiese «adaptar» a su ideario el contenido de la asignatura de Matematicas para eludir aclarar a sus estudiantes la norma de tres. Donde se demuestra que la llamada socarronamente Educacion para la Ciudadania no es una asignatura que transmita conocimiento; y cuando la educacion no transmite conocimiento, sino que aspira a crear algun clima moral, no es educacion verdadera, sino deformacion e ingenieria social, por muchas bendiciones judiciales que obtenga

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