martes, 12 de agosto de 2014

Chistes y Humor, Reflexión sobre el maltrato a los animales

Mes 01 Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar. Mes 02 Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidara tan bien como ella lo había hecho. Mes 04 He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me jalan la rabo y yo les muerdo jugando. Mes 05 Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero jamás me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba! Mes 06 Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me desea y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito, y me los paso en grande escarbando como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida. Mes 12 Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Qué orgullosos se deben de sentir de mí... Mes 13 Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo jamás agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa. Mes 15 Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que poseo hambre y sed. Cuando llueve no poseo techo que me cobije. Mes 16 Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi cola parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la autopista y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos vuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. ¡Oigan, esperen! Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado. Mes 17 He tratado en vano de buscar el sendero de regreso a casa. Me siento solo y estoy perdido. En mi camino hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria fiel como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se debe haber perdido. Mes 18 El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él. Mes 19 Parece mentira, cuando estaba más hermoso se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi apariencia ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra. Mes 20 Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Yo estaba en un espacio seguro llamado "cuneta", pero jamás olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me debiera matado, pero sólo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con problemas me arrastré hacia un escaso de hierba a la ladera del camino. Mes 21 Llevo 10 días debajo el sol, la lluvia, el frío, y sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un espacio húmedo y parece que hasta mi cabello se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques". Ya casi estoy inconsciente; pero cierta fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira cómo te han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el cola y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería. La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No conviertas en asunto una grata compañía.

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