jueves, 13 de marzo de 2014

Mucho humor, El animal más escandaloso del mundo

Los ruidos emitidos por los animales suelen estar directamente relacionados con el dimensión que posean, como por ejemplo, el estrepitoso y fuerte rugido de un león, que por ser uno de los animales más voraces, salvajes y bellos de la Tierra emite un sonido proporcional a su longitud, pero éstas creencias vinculadas al dimensión fueron echadas por la matrimonio despues de un descubrimiento. Para asombro de todos, el animal más ruidoso de la Tierra en proporción a su dimensión no mide proporciones dimensionales gigantes, sino que es un insecto acuático que mide tan sólo 2 milímetros y que para seducir a las hembras "canta" con una potencia de hasta 99,2 decibelios, el equivalente a oir a una orquesta en primera fila. La investigación fuese llevada a cabo por científicos del Museo Nacional de Historia natural de París y de la Universidad escocesa de Strathclyde, quienes han logrado grabar y medir por primera vez con micrófonos debajo el agua el sonido que produce el Micronecta Scholtzi, una chinche acuática, al frotar su pene contra el abdomen, en un proceso conocido como estridulación. "Increíblemente, aunque el 99 por ciento del sonido se pierde al pasar del agua al aire, el cántico es tan intenso que una persona que anda por la orilla puede de hecho oír a estas diminutas criaturas cantando desde el fondo del río", señala el biólogo James Windmill, de la universidad de Strathclyde. De acuerdo a los datos arrojados por el estudio, si se compara la intensidad del sonido con el dimensión de su cuerpo, los Micronecta Scholtzi son los campeones de los estruendos. La investigación, publicada en la revista PLoS One, será presentada este sábado en la conferencia anual de la Sociedad para la Biología Experimental que se celebra entre el 1 y el 4 de julio en Glasgow (Escocia) y allí se dará a conocer en sociedad las capacidades de este chico animal que aturde. Según Windmill, es un misterio cómo estos insectos logran realizar tanto ruido, ya que sólo emplean una zona de 50 micrómetros -del ancho de un pelo humano- para la estridulación. Desde el punto de vista biológico, el estudio puede contribuir a la conservación de las especies, ya que registrar los sonidos de los insectos puede servir para realizar un seguimiento de la biodiversidad, entretanto que desde el punto de visto de la ingeniería podría ser aprovechado por la acústica para los sistemas de sonar.

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