miércoles, 19 de marzo de 2014

Mucho humor, Dossier de prensa de “Chumy Chúmez, el humor y la libertad”

Fundación Común de la Universidad de Alcalá, Fundación Diario Madrid y La Risa de Bilbao-Bilboko Barrea. Un ensayo sobre el humor gráfico como vehículo de pensamiento,  libertad de información y solidaridad a dividir del ejemplo de Chumy  Chúmez y sus colegas mientras el franquismo Entre los mejores escritores y dibujantes de su tiempo, como periodista José María González Castrillo,  Chumy Chúmez (1927-2003) renovó el humor gráfico editorial y su obra no ha perdido vigencia: gran  fracción de sus chistes en el diario Madrid podría publicarlos el periódico de ho En Chumy, Chúmez, el humor y la libertad, ensayo que incluye 70 chistes del dibujante, la periodista María de los Ángeles Fernández Escudero, Fernán Escudero (Madrid, 1965) nos propone una mirada al apasionante territorio del humor en la comunicación social debajo cláusulas extraordinarias de falta de libertades a través de la obra y personalidad de Chumy Chúmez, artista que puso al servicio del periodismo su excepcional potencia creadora y calidad humana como líder de una generación de humoristas primordial para que los medios de comunicación españoles recuperaran su función apreciación y la credibilidad y conexión con su público contra la censura franquista. En una iniciativa personal pionera, con inquietud estética moderna e irrenunciable actitud reivindicativa, quien fuera el humorista más crítico de La Codorniz desde los años 50 y creador a comienzos de los 70 del semanario clave Hermano Lobo mantuvo alta su voz independiente también en transición y democracia. Hoy su obra, prendida a la actualidad que no pasa porque mayor fracción de los dificultades de que se ocupa aún no se han resuelto, es ya la de un clásico en su doble vertiente popular y culta. Este libro atiende sobre todo a su etapa como editorialista del diario Madrid, donde mientras cinco años, de 1967 a 1971, burlando todos los límites en una inquietante e hilarante alegoría de la opresión, el humorista hace la apreciación que no se había vuelto a realizar desde la implantación del franquismo, aunque este no se resigna a ser objeto de mofa y a finales de 1971 ordena la clausura del periódico. La voladura de su edificio quedó grabada en las retinas de los españoles cual símbolo de cuarenta años de mutismo y castración. Pero la mecha ya había prendido y el boom humorístico español no tenía marcha atrás. Los chistes iconoclastas de Chumy y sus compañeros de generación y oficio de la estación tardofranquista, aprovechando los resquicios de la nueva modalidad de censura de la ley Fraga de 1966, actuaron como heraldos del periodismo abierta por venir y decantaron los ideales democráticos de tramos crecientes de la población española. El género del humor gráfico elevó entonces al máximo su categoría, en defensa de la libertad de expresión y demás derechos humanos a través de un diálogo intelectual de fundamento lúdica incendiario de los valores totalitarios, con un instinto de vida que a los postres triunfó sobre el festín que Tánatos se dio en la dictadura. ?Ahora, solo deseaba que mi vida no debiera sido del todo inútil y que sirviera de lección, para que otros  tíos no tuvieran que habitar esclavos de la fuerza de los poderosos ni de los mentiras de los tontos,  como yo tantas veces había tenido que vivir?.

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