martes, 4 de febrero de 2014

Mucho humor, El verdadero tamaño de la tierra

Hay mediciones que hoy se dan por sentado, y escasos recuerdan cuándo se hicieron por primera vez, y lo mucho que costaron. En aquellos tiempos la ciencia se mezclaba de manera romántica con aventuras y peligros. Aunque también tenía el desencanto de mucho trabajo y escasos frutos. Es el caso de la medición del dimensión de la Tierra. Cuando se pregunta al viandante sobre esta medición, muchos recuerdan de sus estudios de secundaria la anécdota de Eratóstenes (s.III a.C), que comparó la sombra que el Sol proyectaba en Alejandría a mediodía con la de Siena a la misma hora. Y así estimó el dimensión de la Tierra. Pero este cálculo y todos los que se hicieron en los próximos 2000 años se basaban en asumir que la Tierra era una esfera perfecta. ¿Cuándo se dedujo por primera vez que la Tierra tenía la manera oblonga y amelonada que hoy conocemos? Pues esa fuesese una de las primeras deducciones tras la publicación del Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton: La rotación de la Tierra en oposición a su particular gravedad, significa el achatamiento de los polos. Pero fuesese una deducción teórica, y necesitaba confirmación experimental. Así que la Academia de las Ciencias en París decidió enviar a Charles Marie de La Condamine y Pierre Bouguer con una expedición al Perú para verificar esta teoría. ¿Y porqué Perú? Porque necesitaban medir la extensión de un grado terrestre en un espacio cercano al ecuador, y verificar que la distancia era distinto de si medías ese mismo grado en el polo, o por ejemplo en Francia. ¿Y porqué Perú y no... Guinea Ecuatorial? Porque pensaron que con tanta montaña y tanto valle tendrían muy buenas vistas para sus aparatos de medición... Craso error: En el Perú llevaron a sus mulas al agotamiento extremo para cruzar ríos, atravesar selvas y subir montañas imposibles que al final les daban muy malas vistas por la usual niebla. Y no conocemos qué desventuras habrían sufrido en África, pero sus andanzas andinas fueseron de película. En Quito consiguieron provocar a los locales hasta el punto de que fueseron expulsados a pedradas de la ciudad. El botánico de la expedición se volvió loco. Otros con peor suerte murieron de diferentes enfermedades locales. El galeno de la expedición fuese asesinado por un lío de faldas. Y un miembro se alejó del grupo con una chiquilla de 13 años, y no se volvió a saber más de él. De La Condamine y Bourguer debieron tener una bronca monumental en recurso de tantos problemas, y a pesar de continuar la expedición abandonaron de hablarse. Después de nueve años de esfuerzo, y con las mediciones casi terminadas, les llegó la noticia de que no habían sido los primeros en confirmar la teoría. Ya que una expedición enviada al Polo Norte había enviado sus propios frutos unos meses antes que ellos, confirmando lo que había postulado Newton. Sin embargo terminaron su esfuerzo (confirmando una vez más lo mismo) para despues irse cada uno por su lado.

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