lunes, 9 de septiembre de 2013

Cómo afecta el divorcio a los hijos

divorcio a los hijos
Los padres que afrontan la separacion se preguntan a menudo si su decision puede ocasionar un gravisimo perjuicio a los hijos, que pueden realizar para facilitar la adaptacion a la nueva situacion e inclusive como han de dar estabilidad a su papel de padre y madre, cada uno por su lado. Para los propios padres es una situacion dificil y la probabilidad de realizar sufrir a los hijos crece aun mas, si cabe, su zozobra. Si la vida en general se hace definitivamente insostenible, la separacion puede llegar a ser necesaria para la pareja y para los hijos. Suele ocurrir luego de una larga sucesion de desavenencias, de reiterados intentos de reconciliacion y de la instalacion definitiva de una profunda ingeneralicacion. El conflicto alargado en la vida familiar tiene efectos perniciosos sobre el equilibrio emocional de los hijos. En estas condiciones, la separación nos parece un mal menor necesario, la única probabilidad quizás de recuperar el equilibrio y el bienestar para todos. ¿Qué efectos provoca o puede provocar en los niños la separación de sus padres? · La mayor variedad de situaciones, reacciones y efectos es lo primero que se puede constatar. Es habitual que la perdida de la estabilidad, de las pautas de referencia y de la imagen del hogar unido produzca un cierto malestar en los hijos. Pero la serenidad, inclusive la euforia al principio, por la perspectiva de una nueva vida sin tantos problemas es usual en algunos niños. En otros casos un profundo y alargado malestar, sumado a distintos problemas preexistentes, puede desestabilizar el equilibrio emocional. · El estres defensivo frente al cambio suele surgir casi siempre al principio. Efectivamente los hijos pueden manifestar reacciones emocionales y psicosomaticas de distinto intensidad y prolongacion. Algunos cambios de comportamiento, variaciones del estado de animo, episodios de angustia y alteraciones del sueño pueden surgir y dessurgir entretanto se reorganiza la situacion. · El niño, en su tendencia egocentrica natural, puede sentirse culpable en determinado momento de las desavenencias de sus padres a motivo de su conducta revoltosa, por sus preferencias o por sus deseos destructivos contra uno u otro progenitor. · La irritabilidad se expresa muchas veces en manera de resentimiento, de rebote o de susceptibilidad. · La fantasma de problemas en el proceso de aprendizaje escolar puede considerarse como un fenomeno transitorio de readaptacion. Cuando estos síntomas adquieren manifestaciones exageradas y resulta difícil convivir con ellos conviene la ayuda profesional apropiada del médico, el psicólogo o el educador. ¿Cómo deberían actuar los padres para suavizar la adaptación a la nueva situación? · Un proceso de separacion no precipitado faculta un cambio mejor asimilado. La separacion gradual, suave y sin estridencias faculta que todo el mundo se adapte. Es mejor prevenirlo y ejecutarlo escaso a escaso en un periodo razonable. Hay que eludir anuncios sorpresa de hechos consumados. Pero es igualmente perjudicial una situacion excesivamente prolongada, ambigua o destructiva. · La racionalidad entre los padres facilita mucho el proceso de ruptura y la coge de decisiones serenas. Pero en muchos casos un profundo resentimiento enturbia la experiencia pasada, los intentos de conciliacion y los origenes del nuevo programa de vida.

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